Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Cuando un tonto va cuesta abajo, déjalo que su camino lleva.
El agradecido no olvida el bien recibido.
Labrador, ara y ora y espera tranquilo la última hora.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Amo recorrer las praderas. Entonces me siento libre y soy feliz. Si tuviéramos que vivir en casas, palideceríamos y moriríamos.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
Inteligencia y belleza: gran rareza.
Alquimista certero, del hierro pensó hacer oro e hizo del oro hierro.
Madruga y verás, trabaja y habrás.
La Fortuna es de vidrio; cuando más brilla más frágil es.
No hace falta ver los pensamientos; basta mirar la expresión de los rostros.
Estudiando con tesón, al fin entra la lección.
Después de que el barco se ha hundido, todo el mundo dice que sabía cómo se hubiera podido salvar.
El que temprano se levanta, cualquier bulto lo espanta.
Una enfermedad que se cura no necesita de muchos adivinos.
Solo no da traspiés el que no tiene pies.
La llave que se usa mucho siempre está brillante.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Hacer el agosto.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Decir bien y obrar mejor.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
Donde no hay, por demás es el buscar.
La necesidad agudiza el ingenio.
Lo pasado, pasado, y lo mal hecho, perdonado.
Tiempos pasados fueron mejores.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
Todas las cosas pasan como el viento.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
La mujer y la mula cada día te hacen una y suerte te dará Dios si no te hacen dos.
Saber es poder.
El que gasta antes de ahorrar pedirá limosna antes de lo que cree.
Es mejor estar bien parado que estar bien estacionado.
Refranes de los abuelos, breve evangelio.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
A la corta o a la larga, el tiempo todo lo alcanza.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Nada contra la corriente.
Siembra buenas obras, y cogerás frutos de sobra.
Haz lo posible para ser bueno y lo serás.
Es mejor encender una cerilla que maldecir la oscuridad.
Tenemos dos ojos para ver mucho y una boca a hablar poco.
Nada necesita quien tiene bastante.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!