A gusto dañado, lo dulce le resulta amargo.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Desde que se hicieron las excusas nadie queda mal.
Quien ve romero y no lo coge, del mal que le venga no se enoje.
Yo me atraco de jamón, y el envidioso sufre la indigestión.
El trabajo no deshonra, dignifica.
A cada necio agrada su porrada.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
La ignorancia es muy atrevida.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Lo malo no está en el uso, sino en el abuso.
La ira es en vano sin una mano fuerte.
Codicia mala, el saco rompe.
Nunca falta un roto para un descosido.
Al potro que le alabe otro.
Nada es virtud ni pecado, mientras no sea divulgado.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Gran desengaño, gran lección, aunque con daño.
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Ser desagradecido es de mal nacidos.
Els lladres grans enforquen als petits.
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
A gran solicitud, gran ingratitud.
En lo ajeno, reina la desgracia.
Quien acomete vence.
Es estólido quien toma, la sátira como broma.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
A un traidor, dos alevosos.
A quien amasa, una le pilla y ciento le pasa.
Me traen por la calle de la amargura.
Un arma es un enemigo para su dueño.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
No se puede sopear con gorda, ni hacer taco con tostada.
Es engaño triste y vano, consolarse con la mano.
Para sana diversión no abuses de la ocasión.
Como el espigar es el allegar.
La envidia, dice el autor, es martillo destructor.
El mayor gusto, el vengar; la mayor gloria, el perdonar.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
¿Mirón y errarla?.
Huele peor el pedo ajeno que el propio.
Arena y cal encubren mucho mal.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Barba espesa, honra, barba rala, deshonra.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.