La envidia puede herir a lo que se tiene; pero no a lo que se es.
Cabra manca, a otra daña.
Quien te cuenta las faltas de otro, las tuyas las tiene a ojo.
Es más molesto que una piedra en el zapato.
Juez airado, injusto el fallo.
El golpe de la sartén, aunque no duela, tizna.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
Al mal dar, tabaquear.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Al mal caballo, espuela; a la mala mujer, palo que le duela.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Prohíbe a un tonto que haga una cosa, y eso es lo que hará.
Quien sabe adular sabe calumniar.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Querer a quien no me quiere, mal haya quien tal hiciere.
Afición que más daña que aprovecha, enseguida se desecha.
A quien se viste de lo ajeno, le desnudan en concejo.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
Procure ser en todo lo posible el que ha de reprender irreprensible.
Quien el incendio busca o se quema o se chamusca.
Dañada una pera, dañadas sus compañeras.
Confesión obligada, no vale nada.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
El que hace lo que no debe, sucédele lo que no cree.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
La culpa del asno echarla a la albarda.
Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Juego que tiene revancha, no hay que tenerle miedo.
Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño.
Nunca pidas perdón antes que te acusen.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
Mancha en honra, más pronto se echa que se borra.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Al fuego y al fraile no hurgarles.
El que es enemigo de la novia, ¿cómo dirá bien de la boda?.
Admisión de delito, relevo de prueba.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
Una imprudente palabra, nuestra ruina a veces labra.
A ninguno le hiede su mierda sino la ajena.
El que peca de modesto, es tirado en un cesto.
Niño malo no castigado, hácese más osado.
Honra merece el que a los suyos se parece.
Pecado callado, medio perdonado.