El que se casa, por todo pasa.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Hoy por mí, mañana por ti.
Hacer de toda hierba un fardo.
Hinca el pico, igual el feo que el guapo, y el pobre que el rico.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
Nadie se meta donde no le llaman.
Aunque estén sin legañas a veces los ojos engañan.
La ignorancia es muy atrevida.
Mala cuña es la de la propia madera.
Se coge antes a un mentiroso que a un cojo.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
Lo que poco cuesta, poco se aprecia.
Ir de bien en mejor, no hay cosa mejor.
Los encargos con dinero no se olvidan.
Que cada zorro cuide su propia cola.
Muchos Mollet sacan buenos mofletes.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Jugar bien sus cartas.
Los tontos consiguen las mejores cartas
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
La carta, corta, clara y bien notada.
Demasiada alegría es dolorosa
Para el bien, la acción es más que la intención; para el mal la intención es más que la acción.
No hay mayor tontería que reñir.
Ten el valor de la astucia que frena la cólera y espera el momento propio para desencadenarla
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Junta lo bueno con lo malo, y malo se volverá todo ello.
Salud y pesetas salud completa.
Quien busca, halla.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Parece hormiga y es avispa.
Tengo un filo, que si me agacho me corto.
El ajo es la triaca del villano.
Como mi hermano, que entró de mozo y salió de amo.
Hasta el mismo amor sincero, requiere algo de dinero.
Donde hablen, habla; donde ladren, ladra.
Las palabras amables no rompen huesos, pero las palabras perversas rompen muchos.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
A gordo mendigo pocos dan zatico.
Quien dineros tiene hace lo que quiere.
Más ruido hace uno que charla que ciento que callan.
La cuestión no es llegar, sino quedarse.
No hagas bien sin mirar a quien.
El demonio y las mujeres siempre se entretienen.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
Dar en el clavo.
No me abra los ojos que no le voy a echar gotas.