Si hay miseria, que no se note
Las obras de caridad dicen quien es hombre de bondad.
Amor y dinero nunca fueros compañeros.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Los mejores negocios se hacen entre susurros.
A osadas, que quien lo dijo no mintió.
Los casados, casa quieren.
Amor, tos y dinero, llevan cencerro.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
La mejor felicidad, es la conformidad.
Hechos son amores y no buenas razones.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Necios y porfiados, hacen ricos a letrados.
Entre bellacos, virtud es el engaño.
Casamientos de parientes tienen mil inconvenientes.
Dios me guarde de mis amigos, que de mis enemigos ya me cuido yo.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
Conócete a ti mismo.
Haz favores y te los pagarán a coces.
Amor de amos, agua en cestos.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
Los buenos modos agradan a todos.
Burlas de manos, burlas de villanos.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Alegría y tristeza muerte acarrean.
A la pereza persigue la pobreza.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
Orden y contraorden, desorden.
Es mejor si los papeles se pueden levantar juntos.
Con quien tengas trato no tengas contrato.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Cuando dos se quieren bien, con uno que coma basta.
Ahorrar y más ahorra, que contigo vive quien lo ha de gastar.
Es el tercero en discordia.
No basta parecerlo, hay que serlo.
El que carece de ideas, hace suyas las ajenas.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Ajo y vino puro, y luego verás quien es cada uno.
Hablar con bestias es para molestias.
Nobleza y cariño, los hereda el niño.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Avaricia de tío, hacha de sobrino.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Juegos de manos, ni a los piojos les son gratos.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
¿Quieres comer a costa de otros?. Hazte el tonto.