Dinero, ¿a dónde vas?, a donde hay más.
Todos desnudos nacemos, y así volvemos.
Los infortunios que no pueden evitarse, deben endulzarse.
Bien vestido, bien recibido.
El que está en pié, mire no caiga.
Cada uno es artífice de su ventura.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Andar el tiempo y vernos hemos.
Cuando en invierno vieres tronar, vende los bueyes y échalo en pan.
No empieces a dar rodeos, di la verdad.
Nadie muere la víspera de su muerte.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Se pasa tantas veces cerca del cementerio que al final se cae dentro
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Más puede Dios que el diablo.
De corsario a corsario, no se pierden sino los barriles.
El vino como el rey, y el agua como el buey.
¡Llueve sopa y yo con tenedor!
Dichosos mis bienes, que remedian mis males.
Yo por ti, tú por otro, y no por mí.
El que no cojea, renquea.
Rostro, del fuego; piernas, del río; y del pecho aparta el frío.
A misa, no se va con prisa.
A los audaces la fortuna les ayuda.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Refranes y sustos, hay para todos los gustos.
Es más feliz el que regala que el que recibe.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
A bien se llega quien bien se aconseja.
Más honor que honores.
Habiendo fiesta y velorio regado, no hay novia fea ni muerto malo.
Regla y compás, cuanto más, más.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
El que no arriesga, no pasa el río.
El que de mañana se levanta, en su trabajo adelanta.
La victoria pertenece a aquel que espera media hora más que su oponente.
Ni amor reanudado ni chocolate recalentado.
A las obras me remito.
Hasta el rabo, todo es toro.
Botas y gabán encubren mucho mal.
Zorra en viña, aligera la vendimia.
El que persevera triunfa.
Joya es la fama para bien guardarla.
Miguel, Miguel, no tienes colmenas y vendes miel.
Cara de melocotón, de niño y no de hombrón.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
Que quiera, que no quiera, el asno ha de ir a la feria.
Todo amor tiene su gasto