Ordena cada día como si fuera el postrero de tu vida.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Sol de invierno y amor de puta, poco dura.
De invierno, la levadura; de verano, la mujer aguda.
Reniega de bestia que en invierno hace siesta.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Lo más nuevo y más completo, pronto se torna obsoleto.
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Estornudos y frailes, salen a pares.
Llegar a punto de caramelo.
Las novedades son la sal de la vida.
Navarro, ni de barro
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Todo tiene un fin.
A buen año y malo, no dejes la harina en el salvado.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
O faja o caja.
Por mucho pan nunca es mal año.
Desde el día de San Martín a Navidad todos los pobres están mal
Deuda pagada, otra empezada.
Más se junta pidiendo que dando.
Por San Matías igualan las noches con los días y pega el sol en la umbrías.
Cuando se encapota el sol en jueves, antes del domingo llueve.
Moda y fortuna presto se mudan.
Cuando comienzan las uvas a madurar, comienzan las mozas a bailar.
Tres estornudos, resfriado seguro.
Jueves lardero, carne en el puchero.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
En los tiempos cuaresmales, los ponientes, vendavales.
San Matías, cata Marzo a cinco días y si es bisiesto, cátalo al sexto.
Cuando la gallina espanta al gallo, señal de mal año.
Decir y hacer dos cosas suelen ser.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Los de Morón como son, son.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
La morena, de azul llena.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
¿Cuándo será el fin del mundo?. El día que yo muera.
A donde vas bien. A donde más se tiene.
Barba roja, mucho viento porta.
A largos días, largos trabajos.
Día de Santa Lucía, lo que mengua la noche crece el día.
Lento pero seguro.
Toma y daca.
Cuando el año viene de leche, hasta los machos echan un chorro.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
A cada cerdo, le llega su sábado.
Innovar, casi siempre es empeorar.
En verano hasta el más seco suda.