No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Decían de Isabel la Católica: "¡Brava hembra, bragas ha que non faldetas!".
No acose, que la están peinando.
Gloria mundana es gloria vana.
Quien fía su mujer a un amigo, en la frente le saldrá el castigo.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
La ilusión es la realidad de los que no tienen un real.
Agua de llena, noche de angulas.
El hijo del bueno, pasa malo y bueno.
Mal se conciertan dos pobres en una puerta.
Papel, testigo fiel.
Siempre la aguja se le dobla a quien no tiene otra.
Nunca acaba el que nunca empieza.
Confesión hecha, penitencia espera.
Dinero de suegro, dinero de pleito.
Quien mocos envía, babas espera.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Cerco de luna, agua segura.
A escote nada es caro.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
Ganas tienes y con ellas te entretienes.
Calza como vistes, o viste como calzas.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Donde no hay viejo, no hay buen consejo.
Año de endrinas, año de espinas.
Mala olla y buen testamento.
La belleza es un reino que dura poco
Te casaste, la cagaste.
La casa, la mujer la hace o deshace.
Amistad del poderoso, sol de invierno y amor de mujer, duraderos no pueden ser.
El niño sin hacer trabajo, da mucho trabajo.
Cuando vayas a comer, bebe por primera vez.
Parece hormiga y es avispa.
La mujer puede tanto que hace pecar a un Santo.
Quien se casa, casa quiere.
La verguenza es último que se piedre.
Cuando a Roma fueres, haz como vieres.
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Caballo que llene las piernas, gallo que llene las manos, y mujer que llene los brazos.
Entre puntada y puntada, una miradita a cuantos pasan.
Necios y gatos son desconfiados.
El plato de la mesa ajena se antoja más que el propio.
Ni cena sin vino, ni olla sin tocino.
Suegra y sin dinero, al brasero.