El regalo del mal hombre no trae consigo nada bueno.
Quien en ruin lugar hace viña a cuestas saca la vendimia.
Los hombres prudentes aprenden con los errores de otros; los tontos por los errores propios.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
El amor no respeta a nadie
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Nunca llueve a gusto de todos.
Raro es el regalo tras el que no se esconde algo malo.
La mula y la mujer son malos de conocer.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Se dice el pecado, pero no el pecador.
A ningún tonto le amarga un dulce.
Los que beben mucho no le encuentran el gusto
Como la moza del abad, que no cuece y tiene pan.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
El marido celoso nunca tiene reposo.
Estar en ayunas no mata, pero la glotonería sí.
Peores nalgas tiene mi suegra.
Malo es ser malo, pero peor es ser bueno.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
La cabra siempre tira al monte.
Dos pueden mentir hasta que un tercero cuelgue.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Quien tiene dos y gasta tres, ladrón es.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Ni sirvas a quien sirvió, ni pidas a quien pidió.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
A quien te hizo una hazle dos, aunque no lo mande Dios.
Debajo de la mata florida, está la culebra escondida.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Nunca es tarde si la dicha es buena.
El que vale para trasnochar no vale para madrugar.
El que poco tiene a poco aspira.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
¿Qué ve el ciego aunque se le ponga una lámpara en la mano?
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Jugar y nunca perder, no puede ser.
Reírse de la vida para que la vida no se ría de uno.
No le pidas peras al olmo.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico.
Inútil como bocina de avión.
Más sordos y cegatones, quienes no aceptan razones.
Ni casa en cantón ni viña en rincón.
En los labios del prudente hay sabiduría; en la espalda del falto de juicio, solo garrotazos.
¿Quién con una luz se pierde?
En una empresa orientada a los productos estándares, uno es tan inteligente como el competidor más tonto.