Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
El peje que olió el señuelo, ya no se traga el anzuelo.
Moro viejo no puede ser buen cristiano.
Ingratos hacen recatados.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El que dice lo que no debe, oye lo que no quiere.
Ni lleves cohecho, ni sueltes derecho.
A bestia loca, recuero modorro.
De mi maíz ni un grano.
Muchas veces el que escarba lo que no querria entrada.
El gato y el ratón nunca son de la misma opinión.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Buena mula, mala bestia.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Amores nuevos olvidan los viejos.
Variante: Si la envidia fuese tiña, ¡cuánta pez se gastaría!.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
La venganza no es buena mata el alma y la envenena.
Malo, pero ajeno, sabe a bueno.
Dios da pañuelo al que no tiene narices.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
La muerte a nadie perdona.
No hay miel sin hiel.
Fraile descalzo se pone las botas de los demás.
Del hombre arraigado no te verás vengado.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Entre bueyes no hay cornadas.
A burlas, burlas agudas.
Acertar a la primera no se ve todos los días.
Quien debajo de árbol se guarece, dos veces se moja.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
Pobre no es aquel que tiene poco, sino aquel que teniéndolo todo, quiere aún más.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
De donde menos se piensa, salta la liebre.
Saber de pobre no vale un duro
Favor hecho a muchos, no lo agradece ninguno.
No llega antes el que más corre si no el que menos tropieza.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Ruin amigo no vale un higo.
Fíate del santo y no le prendas vela.
No pica la abeja a quien en paz la deja.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El vivo se embriaga; y el pendejo paga.
Nadie da duros a cuatro pesetas.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.