No es bello lo que es caro, sino caro lo que es bello.
La mujer hace el amor cuando quiere y el hombre cuando puede.
El que da a todo el que le pide, acaba por pedir a quien no da.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
La suerte nunca da, solo presta.
Da generosamente sin esperar nada a cambio. Así nunca te decepcionarás y hallarás a menudo agradables sorpresas.
Es más fácil ser Doctor, a veces, que ser Señor.
El agua corre, la arena queda; el dinero va, la bolsa queda; el hombre muere, el nombre queda.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
Aceituna una; y si es buena, una docena.
No dejar títere con cabeza.
Hágase el milagro y hágalo Dios o el diablo.
Confesión espontánea, indulgencia plena.
Lo que puedas hacer hoy, no lo dejes para mañana.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Mal año o buen año, cuatro caben en un banco.
Gana ahora que eres nuevo, para que puedas gastar de viejo.
Presto rico, presto pobre.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
Con vehículos y gentes, debemos ser muy prudentes.
Ni de saúco buen vencejo, ni de cuñado buen consejo.
El que más hace, menos alcanza.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
No es noble quien lo es, sino quien lo sabe ser.
El más vistoso color, nunca anuncia lo mejor.
La esperanza es un buen desayuno; pero una mala cena.
Haz el mal y guárdate.
A ojo de buen cubero.
Hablar más que lora mojada.
El que mucho habla, mucho yerra.
Vino mezclado, vino endiablado.
Buen amigo es el gato, cuando no araña.
Ningún hombre vale más que otro si no hace más que otro
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Boca seca hace bolsa llena.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Si quieres ser cornudo, ándate a la caza a menudo.
Hombre casado, burro domado.
De enero a enero, el dinero es del banquero.
Con el ingrato, no tengas trato.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
Vengas enhorabuena si traes la cena.
Buena es la regla, si la regla es buena.
Abogacía que no zorrocía.
La fortuna es un montoncillo de arena: un viento la trae y otro se la lleva.
Hay que coger al toro por los cuernos.
De ninguno has de decir lo que de ti no quieras decir.
Cada uno es maestro en su oficio.
Cabello luengo y corto el seso.
No compres cabra coja pensando que sanará; son las sanas y encojan, con que las cojas qué no harán.