Lo que no ocurre en un año, ocurre en un rato.
Perejil de Mayo, perejil de todo el año.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Higos y nueces no se comen juntos todas las veces.
Eres como San Nicolás, me lo quitas después que me lo das.
Periquito se casa en Segovia, como es el novio, será la novia.
En bote pequeño la buena mermelada.
Buen vino tras buen caldo, no tengo bastante boca para alabarlo.
La limosna y el rezar, debajo del delantal.
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Las cerezas con rabo, y si no en el árbol.
Hijos y mujer añaden menester.
Por casa del mal vecino se meten el hambre y el frío.
En cada tierra su uso, y en cada casa su costumbre.
Reina es la gallina que pone huevo en la vendimia.
Ni la novia sin cejas, ni boda sin quejas.
Cuando llueve y hace sol, sonríe Nuestro Señor.
No saber de la misa la media.
Julio calorero, llena bodega y granero.
Bendito y alabado; que amanezco vestido y calzado.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
A fullería, cordobesías.
Si ves las estrellas brillar, sal marinero a la mar.
Bien vengáis, con tal que algo traigáis; y mal, si algo os queréis llevar.
Pan y vino y carne quitan el hambre.
Donde hay pelo hay alegría.
Mejor que juntar las manos para rezar, es abrirlas para dar.
Rocíos de Agosto, miel y mosto.
Del mal vino, buena borrachera.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Boda mojada, novia afortunada.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Olla todos los días, a un santo cansaría.
¡Qué alegre son el del bolsón!.
Quien mucho vino cena, poco pan almuerza.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Por San Eugenio, castañas al fuego.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.
Vino mezclado, vino endiablado.
Borrón y cuenta nueva.
Al mal tiempo, alpargatas blancas.
Abadejo y amor de viejo, todo es abadejo.
La viña del ruin, se poda en Abril.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
A veces se llora de alegría.
De noche madrugan los arrieros.