Cuando Mariquita quiere para todo se da maña.
Al mal tiempo, buena cara.
Ni de las flores de Marzo, ni de la mujer sin empacho.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Fruto vedado el más deseado.
Quien a mano ajena espera, mal yanta y peor cena.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.
Ya lo dijo un buen alcalde: en las fiestas todo de balde.
Del ahorro viene la posesión.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Si en Enero canta el grillo, en Agosto, poco triguillo.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
Lentitud en prometer, seguridad en cumplir.
Alegría en la villa que hay berenjenas en la plaza.
Cuando llueve y hace sol, son las bodas del pastor.
La iglesia abierta y el sacristán en la puerta.
En invierno y en verano ganaderos y hortelanos.
Año lluvioso, échate de codo.
Tres ces matan a los viejos: caída, cámaras y casamiento.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Abril, siempre fue vil.
Siembra temprano, poda tardío y recogerás grano y vino.
A cada santo su vela
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
El que buen Norte tiene, seguro va y seguro viene.
A malos ratos, buenos tragos.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Casa oscura, candela cuesta.
A cada cerdo le llega su San Martín.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
No te fíes del sol del invierno.
El invierno es el infierno de los míseros
Día martes, ni te cases ni te embarques.
A cada cosa le llega su tiempo.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
Buena vida, padre y madre olvida.
Mal acomodado es desnudar un santo para vestir a otro.
A la una, que bien que mal, en cada casa comido han.
Pan y vino andan camino.
Al año caro, armero espeso y cedazo claro.
Ocio, ni para descansar.
Como chancho en misa.
Buen vino y buena tajada y no apurarse por nada.
Dar una fría y otra caliente.
La muerte en la patria es agradable.
El amor de un yerno y el sol de invierno tienen el mismo calor.
En el menguante de enero, corta tu madero.
Poda para los Santos aunque sea con un canto.
Amores reñidos, los más queridos.