Comer y sorber, no puede ser.
Una aguja en un pajar, es difícil de encontrar.
Quien se vuelve dulce miel, las moscas dan cuenta de él.
La cerilla tiene cabeza pero no tiene corazón.
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
El pelo se pierde, la calvicie nunca.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Antes de decir de otro cojo es, mírate tú los pies.
Juzgan los enamorados, que todos tienen los ojos vendados.
Hay que cortar por lo sano.
¡Otra pata que le nace al cojo!.
Galope que mi caballo no lleva, en el cuerpo le queda.
Donde hay saca y nunca pon, presto se acaba el bolsón.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
A falta de reja, culo de oveja.
Enero, soy caballero, según lo encuentro, lo llevo.
Albañil chapucero tapa en falso el agujero.
Manos calientes y corazón frío, amor perdido.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
A quien te quiere merendar, almuérzatelo.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
La vida es un soplo.
El fraile predicaba que no debía hurtar y él tenía en el cepillo el ánsar.
Pon tu culo en concejo; uno te dirá que es blanco, otro que es bermejo.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
La envidia es carcoma de los huesos.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Corazón alegre hace fuego de la nieve.
Razones sacan razones.
Date a deseo y olerás a poleo.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
No hay mejor beleño que el buen sueño.
Con el cabello y con el mal marido, cuanto se hace por ellos es perdido.
A refajo verde, ribete encarnado.
El puerco y el noble, por la casta se conocen.
Solo el ruiseñor es capaz de comprender a la rosa.
Menos perro, menos pulgas.
Comer sin vino, comer canino.
El que se mete a loro debe saber dar la pata.
Ni boda sin canto, ni mortuorio sin llanto.
No dejar títere con cabeza.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Quien se casa viejo, o pierde la honra o pierde el pellejo.
Un beso robado no se devuelve fácilmente.
El bobo José Mamerto, tras de jetón, boquiabierto.
Una mujer bella es el paraíso de los ojos, el infierno del alma y el purgatorio de la bolsa
Del mal manjar, un bocado nomás.
Del odio al amor hay solo un paso.
El ducado nunca huele a robado.