El gusto se rompe en géneros.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Hacer bailar el trompo en la uña.
Un hombre con buen talento, vale por ciento.
A tambor mayor, diana no.
Canta zurrón, canta, si no, darte he una puñada.
Nota: también atribuida a Arthur Rubinstein
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
Tretas y tetas pueden más que letras.
Al son que me hicieres, a ese bailaré.
El que canta, sus males espanta.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
El Abad debe cantar, y el acólito acompañar.
Quien hiera la campana se expone a oír el sonido.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Después de que baile bien aunque sea fea.
Ranas que cantan, el agua cerca; si no del cielo, de la tierra.
Secreto a voces.
Un pájaro no canta porque tenga una respuesta. Canta porque tiene una canción.
Dulce y vino, borracho fino.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Variante: Ver para creer y para no errar, tocar.
De la panza sale la danza.
Dinero de canto, se va rodando.
Ya que uno dé campanada, que suene y que sea sonada.
El hombre es fuego, la mujer estopa, viene el diablo y sopla.
La flauta siempre se toca, soplándola con la boca.
Este mundo es casa de locos: cantan unos y lloran otros.
Que bailen los que están en la fiesta.
Voz del pueblo, voz del cielo.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
Cerrado a cal y canto.
Enchufa el ASKAR. (Radio de principios de los 60, para enterarse, más o menos de lo que pasa por el planeta).
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
Remendando, remendando, vamos la vida pasando.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
Chanzas y danzas, no llenan panza, tajada buena si la llena.
Cuando el diablo canta, contento está el infierno.
Dineros de sacristán, cantando se vienen cantando se van.
Las estaciones son como una lima que trabaja sin ruido
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Quien tiene arte va por todas partes.
Cada campana suena según el metal del que está hecha.
No canta mal las rancheras.
El abad canta donde yanta.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Las canciones de los viejos al final se convierten en lagrimas.