Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
El que te habla de sus penas, espera que se las resuelva.
Virtud da la vida y el vicio la quita.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
Matanga dijo la changa.
El placer y la alegría del hombre radica en aplastar al rebelde y conquistar al enemigo, en arrancarlo de raíz, y tomar de él todo lo que tiene
Cada cual quiere las cosas a la medida de sus narices.
Mudarse por mejorarse.
Viento del solano, agua en la mano.
¿Mirón y errarla?.
Araña ¿quién te arañó? Otra araña como yo.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Cama de novio, dura y sin hoyo.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
El vino ha ahogado a más hombres que el mar.
Mano que te da de comer no has de morder.
Porque un borrico te dé una coz, ¿vas tú a darle dos?.
Para buena vida, orden y medida.
Más discurre un enamorado que cien abogados.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
El hijo que sale al padre, saca de duda a la madre.
A persona lisonjera no le des oreja.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Bien está quien se desvela, si no es por dolor de muela.
Antes di que digan.
Paja triga hace medida.
El corazón, ni engaña ni se engaña.
Más sabe una suegra que las culebras.
La que al andar las ancas menea, bien se del pie que cojea.
La letra mata, el espíritu vivifica.
A casa de tu tía, más no cada día.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Buenas judías la Mancha las cría.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
Besando al niño, a su madre le hace un cariño.
Tantos trabajos y a la vejez andrajos.
La mancha de mora con mora verde se quita. Refran español.
Del aire se mantienen los camaleones, pero no los hombres.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Cuanto más vieja, más pelleja.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Muerto, ¿quieres misa?.
A cualquier dolor, paciencia es lo mejor.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
A gallo viejo gallina joven.
Más labra el dueño mirando que diez yuntas arando.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Caballo que alcanza, pasar querría.