El hombre afortunado tiene pan y amigos
Los objetos externos son incapaces de dar plena felicidad al corazón del hombre.
La alegría es don de Dios y bondad del corazón.
Quien se viste de mal paño, dos veces se viste al año.
O comer en plata, o morir ahorcado.
Badajo alto, campana rota.
Los ojos se abalanzan, los pies se cansan, las manos no alcanzan.
Pocas palabra y muchos hechos.
Nadie sabe lo que tiene, si tiene quien lo mantiene.
Quien te conocio ciruelo y ahora te ve guindo.
Can que mucho lame, saca sangre.
Una persona pobre no es quien tiene poco, sino quien necesita mucho.
Cuatro ojos ven más que dos.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Frio, frio, como el agua del rio.
Mejor pocos truenos en la boca y más rayos en la mano.
Magra olla y gordo testamento.
Es como llevar leña para el monte.
El tiempo y la marea, ni se paran ni esperan.
Más ordinario que yogurt de yuca.
Nunca te apures para que dures.
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Que bien va la Virgen y los cucuruchos bien clavados.
Hacer callar es saber mandar.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Paralelo corriendo, tierra encontrando.
La necesidad agudiza el ingenio.
A cada cual inclina Dios para lo que es y a buen fin, si no lo tuerce quien se hace ruin.
Al son que le toquen bailan.
La razón no quiere fuerza.
Abajo está lo bueno, dice la colmena al colmenero.
La fortuna, a los necios ama y a los sabios desama.
Zapato que aprieta, no me peta.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?