Mujeres y malas noches matan a los hombres.
Donde no hay boticarios ni médicos, los hombres se mueren de viejos.
A la fuerza ahorcan.
Moda nueva, bien parece, y mal cuando fenece.
A pájaro muerto, jaula abierta.
Desengaños y sinsabores matan a los mejores.
Vive en paz, pasa la vida en calma!
Quien en tierra lejana tiene hijo, muerto le tiene y espérale vivo.
A candil muerto, todo es prieto.
Lo que no nos une, nos mata.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Matar dos pájaros de un tiro.
Muchos nacimientos significan muchos entierros.
Las arrugas son la tumba del amor
Quien envidioso fuere, antes de tiempo fuere, antes de tiempo muere.
Ninguno muere tan pobre que la ropa no le sobre.
Por un perro que maté, mataperros me llamaron.
El que tonto nace, tonto muere.
Ausentes y muertos, nadie se acuerda de ellos.
El viejo tiene la muerte ante sus ojos, el joven a su espalda.
La col hervida dos veces mata.
La nariz y la frente, hasta la muerte siempre crecen.
También al verdugo ahorcan.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Ni el más rico ni el más fuerte, se han librado de la muerte.
Ni cenamos ni se muere padre.
Indio muerto no tira flecha.
Hombre valiente no muere de viejo.
Nacemos de un polvo y cuando muramos nos convertiremos en polvo.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
De grandes cenas, están las tumbas llenas.
No es nada que matan a mi marido.
El que vive de ilusiones muere de desengaños.
De abrigado a nadie vi morir, de desabrigado sí.
El alma cruelmente herida, perdona pero no olvida.
Date buena vida, temerás más la caída.
Muero más xente por comer que por ir a la guerra.
El buey manso mató al amo.
Enero las quita el sebo, Febrero las descoyunta, ellas mueren en Abril, y Mayo lleva la culpa.
A barba muerta, poca vergüenza.
Mala cosa nunca muere.
Más matan cenas que guerras.
Quien no valora la vida, no se la merece.
Al pagar dinero, pesar y duelo.
Una vez que la vieja quiso comer carnero, habían ahorcado al carnicero.
Vale más ser cobarde un minuto que estar muerto todo el resto de la vida.
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Muertos los piojos por hacer Columpio.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.