El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
El hombre lo pide, y la mujer decide.
Mala señal de amor, huir y volver la cara.
Tienes en casa al muerto y vas a llorar el ajeno.
De una mentira ciento se derivan.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Fruta mala, pero ajena, ¡oh, qué buena!.
El ignorante y el ciego caminan a tiento.
Al que mintió una vez, nunca se le creyó.
No tengan miedo que yo estoy temblando.
El que no se fía, no es de fiar.
Amigo reconciliado, enemigo doblado.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
De aire colado y de fraile colorado, guárdeme Dios.
El silencio hiere más, que la palabra procaz.
Contra el feo vicio de pedir, existe la noble virtud de no dar.
El corazón del ñame solo lo sabe el cuchillo.
¿Quién le pone el cascabel al gato?.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Nadie ha visto el día de mañana.
Riña de amantes, agua referescante.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Una idea de último momento es buena, pero la precaución es mejor.
Queda sin compañeros el hombre exigente hasta en los últimos detalles.
El que ama, teme.
Algo es el queso, pues se da por beso.
De un hombrecillo iracundo se ríe todo el mundo.
Febrero, siete capas y un sombrero.
Si eres escrupuloso, no esperes ser muy rico ni muy famoso.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Dando gracias por agravios, negocian los hombres sabios.
Esta todo dicho pero no hay nada hecho.
Bragueta abierta pájaro muerto.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
La larga visita la alegría quita.
Si sale con barbas, San Antón y si no, la Purísima Concepción.
La virtud desaparece apenas se desea que aparezca
Al amigo cuando lo pruebas, a veces chasco te llevas.
Romería de cerca, mucho vino y poca cera.
El humo al suelo, agua en el cielo.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
No acortes el paso, no aflojes ni desmayes.
Para ver la buena gente solo un ojo es suficiente.
Lo que no puede uno, pueden muchos.