Donde manda el amo se ata la burra.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Entre el silencio del velorio mudo, se le zafa a cualquiera un estornudo.
Meter aguja y sacar reja.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
La vida es un juego.
Las disputas dejan a la verdad en el medio y a las partes de un lado y otro.
Hacer callar es saber mandar.
Neblina, del agua es madrina.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Toda carne es sospechosa, más la muerta es venenosa.
Quien mocos envía, babas espera.
Uno tiene la fama, y otro lava la lana.
Quien no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Buen amor y buena muerte, no hay mejor suerte.
El hoy aquí está; el mañana, ¿quién lo verá?.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Lo vergonzoso no es no saber, sino no aprender.
Todo hombre tiene su manía.
El mono vestido de seda mono se queda
Si la mozuela fuere loca, mueve las manos y calla la boca.
Con quien es cara de dos haces, ni guerras ni paces.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Da una sola campanada, pero que sea sonada.
Bienes y males, a la cara salen.
Un yerro, padre es de ciento.
O se tira de la cuerda para todos, o para ninguno.
Cada uno es artífice de su ventura.
El que de la culebra está mordido, de la sombra se espanta.
Mucho Madruga el que una cartera que encontró; pero más Madruga el que la perdió.
El ejercicio hace maestro al novicio.
El ajo es la triaca del villano.
Hombre sin dinero, lobo sin dientes.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
La verdad a medias es mentira verdadera.
Humildad y paciencia, ambas van por una senda.
El que deja una herencia, deja pendencias.
Todo es nada lo de este mundo, si no se endereza al segundo.
Escucha el silencio... que habla.
Donde no hay muerte, no hay mala suerte.
La mucha confianza es cuna de menosprecio.
Ya ni en la paz de los sepulcros creo.
Ir por los extremos no es de discretos.
Todo necio confunde valor y precio.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.