Ahora adulador, mañana traidor.
De mozo rezongador nunca buena labor.
A la sombra del gitano, medra el villano.
Mear claro y recio deja al médico por necio.
La mujer hermosa, o loca o presuntuosa.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
No hay mayor tontería que reñir.
En la boca del discreto, lo público es secreto.
El que da pan a perro ajeno, pierde el pan, pierde el perro.
Quien amaga y no da, miedo ha.
Oir a todos, creer a pocos.
Es como la mierda del pavo que ni sabe ni huele.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Este anda más perdido que el hijo de la llorona.
Amor trompetero, cuantas veo tantas quiero.
Si cien hombres afirman que un loco es sabio, lo es.
Quien se conduce con integridad, anda seguro; quien anda en malos pasos será descubierto.
La envidia es en el ruin lo que en el hierro el orín.
Reniego de caballo que se enfrena por el rabo.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
A quien vela, todo se le revela.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
El que nada sabe, de nada duda.
Hacia ti acusas cuando murmuras.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
La magnificencia prestada, es miseria.
Lo poco bueno que tiene un hombre lo palparas en un solo día: toda su maldad oculta no la conocerás ni en cien años.
Rubio bermejo, mal pelo y peor pellejo.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
Amistad pasajera nunca es verdadera.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
El más cuerdo, más callado.
El borriquito delante, para que no se espante.
A los locos se les da la razón.
Digas lo que digas, siempre dirán que dijiste, que no dijiste nada
El que sabe sabe y el que no es jefe
Más daña un mal enemigo que aprovecha un buen amigo.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
No hay asqueroso que no sea escrupuloso.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
Trata al que no es virtuoso como si lo fuera, y se volverá virtuoso
Es de sabios, cambiar de opinión.
No te asombres por poca cosa.