A mala cama, buen sueño.
Hermanos hay tanto por hacer!
Le dieron como a violín prestado.
Dar patadas de burro.
Buena cautela, iguala buen consejo.
Después de la remolacha, ni vino ni muchacha.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Ni cenamos ni se muere padre.
Es devoto o es loco quien habla consigo solo.
El amor presencia quiere, y sin ella, pronto muere.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
Vale más muerto que vivo.
Madre no viste, padre no tuviste: diablo te hiciste.
Gallo cantor, acaba en el asador.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Dichosos los ojos que te ven.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
No hay amor mi Linda Inés, sin su tasa de interés.
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Compuesta, no hay mujer fea.
En casa del músico, todos saben cantar.
Mande la razón y obedezca la pasión.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
Dar caramelo.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Cuida bien a tu amigo y no menosprecies a tu enemigo.
El buen vecino, arregla el camino.
Sea, que el tiñoso por pez venga.
El amor materno es el bien más grande de la vida, de esta forma cada uno, por muy pronto que muera, participa del bien mayor
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
Tierra por medio, para poner remedio.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
A bestia loca, recuero modorro.
El que ama el peligro, en él perece.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
Tras cada pregón, azote.
Cuanto en tu casa me metí, mejor callar lo que vi.
Pereza, madre de pobreza y abuela de vileza.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
Amigos y mulas fallecen en las duras.
Los hombres serenos, pelean mucho menos.
Cuento y camelo, mucho hay y poco vemos.
Comprar y luego pagar, provecho y honra ganarás.
La familia pequeña, vive mejor.
En viernes ni en martes, ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu viña podes, ni tu ropa tajes.
Ve a menudo a casa de tu amigo, porque la maleza puede borrar el camino.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Viejo con joven en la cama, muy repleta tiene el arca.