El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Buenos amigos y buenos Abriles, uno entre miles.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
Muerto por una, muerto por varias.
Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
El que se coma la carne que se coma también el hueso.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
La muerte nos iguala a todos.
Una obra acabada, otra empezada.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
Donde hay obras, hay sobras.
Indio con puro, ladrón seguro.
Olla quebrada, olla comprada.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
A buena mujer, poco freno basta.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Ahí está la madre del cordero.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
Más vale tarde que nunca.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos