Gran dolor es tener poca carne y mucho asador.
Muerto por una, muerto por varias.
A la mujer y a la gata, no les lleves la contraria.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Tal para cual, Pedro para Juan.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
De la mujer el primer consejo, que el segundo no lo quiero.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Favor ofrecido, compromiso contraído.
Quien más ama más gasta; quien mucho acumula mucho pierde
Todos su cruz llevan, unos a rastras y otros a cuestas.
Salud para mí, trabajo para mi marido.
A la mala costumbre, quebrarle la pierna.
Quien poca tierra labra y bien la cultiva, que ponga al granero vigas.
De dichos y refranes, hacemos mil planes.
En boca con mella, si entra una mosca, allá ella.
El que busca las escogidas, se queda con las raídas.
Una obra acabada, otra empezada.
La muerte nos iguala a todos.
La mejor bendición mejor para que haya una buena cosecha es una calabaza lleno de sudor.
Mientras ande tu asno, no le des palos.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Ni moza de mesonero, ni saco de carbonero hay sin agujero.
Buscar cinco pies al gato, y solo tiene cuatro.
¡A la mierda! (Fernando Fernan Gomez).
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
Quien tiene poco que ponerse, rápido está engalanado.
Vence al enemigo sin manchar la espada.
Dios le dio novia y el diablo le dará hijos.
Las mujeres hablamos demasiado, pero no decimos ni la mitad de lo que sabemos.
Madeja enredada: quien te madejó, ¿por qué no te devanó?.
Donde hay obras, hay sobras.
Ajo, ¿por qué no medraste?. Porque para San Martín no me sembraste.
Es mejor tres hombres corrientes que uno sabio.
El hombre más fuerte del mundo es el que está solo
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Indio con puro, ladrón seguro.
Conciencia ancha, la bolsa ensancha.
Olla quebrada, olla comprada.
Boca que mucho se abre, o por sueño o por hambre.
Nadie se mira su moco, pero sí el que le cuelga al otro.
Mas vale tierra en cuerpo que cuerpo en tierra.
Quien cava en noviembre, el tiempo pierde.
Ahí está la madre del cordero.
A buena mujer, poco freno basta.
Más vale tarde que nunca.
De la mar el mero y de la tierra el carnero.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.