La barriga llena da poca pena.
La mujer es el demonio, el mundo y la carne, porque es un demonio con un mundo de carne.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Buena mula, mala bestia.
O la bebes o la derramas.
La cabra de la vecina da más leche que la mía.
A buen amo, mejor criado.
Moza de mesón, no duerme sueño con sazón.
A la mujer bailar, y al asno andar y rebuznar; faltando quien, el diablo se lo ha de enseñar.
No hay mejor maestra que la experiencia.
Mujer muerte, siete a la puerta.
Dueña que mucho mira, poco hila.
Madurar viche.
La mujer y el sacristán, de la tierra sacan el manjar.
Dame gordura, darte he hermosura.
El melón y la mujer, difíciles son de entender.
Moza que se asoma a la ventana a cada rato, quiere vender barato.
Cuando la vieja se remoza, andar ligera debe la moza.
No cogíamos en el fuego, y parió la abuela.
Mucho hijo puta con cara de conejo.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Cuando la paja se mete en el pajar, las mocitas ya pueden trasnochar.
Neblina, del agua es madrina.
Niño feito, pega morta. Nido hecho, urraca muerta.
Mata, que Dios perdona.
Cada ratón tiene su nido y cada mujer su abrigo.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
De padres gatos, hijos michinos.
A la mujer y al papel, hasta el culo le has de ver.
A la mujer parida y a tela urdida, nunca le falta guarida.
La corneta, lo mismo toca a diana que retreta.
La niña que más se cuida, resulta a veces jodida.
La mula arisca a la larga, se va enseñando a la carga.
A la noche putas y a la mañana comadres.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
La mujer y la gallina, por la pluma se adivina.
Chicharra que canta, calor adelanta.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Pájaro durmiente, tarde hincha el vientre.
Alábate, asno, que te crece el rabo.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
A la moza que mal lava, siete veces la hierve el agua.
Puta en ventana, mala mañana.
Cerco de luna, agua segura.
A buen bocado, buen grito.
La nuera barre para que la suegra no ladre.
Cuñada y suegra, ni de barro buenas.
A preñada, hasta que para, y a la parida, cada día.
La buena hija dos veces viene a casa.