A quien amasa y cuece, muchas cosas le acontecen.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
La suegra, ni aún de azúcar es buena.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Manda y haz, buen ejemplo darás.
Pan caliente y uvas, a las mozas ponen mudas y a las viejas quitan las arrugas.
Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Roma, paraíso de putas e infierno de mulas.
Donde manda el amo se ata la burra.
Ama gorda, leche poca.
Mujer precavida vale por dos.
Duro de cocer, duro de comer.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
O Cesar, o mierda.
De puta a puta, taconazo.
Donde hay cariño, allí va el niño.
La zorra suele predicarle a las gallinas: hermanas mías.
La mujer que se respeta, no muestra culo ni teta.
Sayo grande, tapa mucho.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Está como aji titi.
Cuanto más sucia es la criada, más gorda está el ama.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
La que da beso da d'eso.
Al potro y al niño, con cariño.
Quien bebe tras la cocina, dé una higa a la medicina.
La mujer hacendosa es la más hermosa.
Agua fría y pan caliente, nunca hicieron buen vientre.
Mientras la mujer grande se agacha, la chica barre la casa.
La hija de la cabra que ha de ser sino cabrita.
Muchachada esbelta y fina, tiene la carne apretada.
Bebe y ata la bota.
Habla Marta y responde Justa; una puta a otra busca.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
Asnos y mujeres, por la fuerza se entienden.
En casa llena no hay mujer mala.
Alba roja , vela moja.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
A misa temprano nunca va el amo.
Olla chica hace la bolsa grande.
Padre diestro, el mejor maestro.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
Mujer asomada a la ventana o es puta o esta ENAMORADA.
Más ata pelo de coño que maroma de barco.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
La mujer rogada y la olla reposada.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.