Cuando al soldado le hablan de usted, o lo han jodido o lo quieren joder.
Déjate de medios días, habiendo días enteros.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Con aire solano, no hay toro bravo.
Donde hay hambre, las tripas cantan.
Casa y potro, que lo haga otro.
Dar con buen melón y buena mujer, acierto es.
A gran subida, gran caída.
Estas son lentejas; si quieres, las comes, y si no, las dejas.
El hombre haragán trabaja solo al final.
En la viña del Señor, hay de todo, menos uvas.
La mujer, el caballo y la pistola no se prestan.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Aguja, sastre y dedal, os darán por medio real.
Quien para ir a rezar duda entre dos mezquitas, terminará por quedar sin rezar.
Le dieron gato por liebre.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Casa revuelta, huéspedes espera.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
Es pan comido.
Hazlo bien para que no tengas que hacerlo dos veces.
Vámonos que mañana verá la tuerta los espárragos.
Le da siempre algún recelo, al calvo que pierde un pelo.
Agua de mañana y concejo de tarde, no es durable.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Ni llueca eches que pollos saques.
Cuando se enciende el pajar viejo, más arde que el nuevo.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Nunca es lo mismo una comida recalentada ni una amistad reconciliada.
Es combate disparejo, el del tigre y burro viejo.
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Más vale estar con la boca cerrada y parecer estúpido, que abrirla y confirmarlo.
Quien vengarse quiere, calle y espere.
Gallo que mucho canta....no cria manteca.
Dios perdona siempre, los humanos a veces, la naturaleza nunca.
A la virtud, menester hace espaldas.
Ni están todos los que son, ni son todos los que están.
El vino hace buena sangre
Cuando la borrica quiere correr, ni el borrico la puede detener.
Al conejo y al villano, despedazarlo con la mano.
La pasión embellece lo feo
Lo que sea que suene.
Ni estopa con tizones ni mujer con varones.
Un buen consejo a tiempo no tiene precio.
El pobre que pide pan, toma carne si se le dan.
La Luna no es de queso ni se come con melao.
El que presume de honrado, presume de desgraciado.
La red justiciera tendida por los cielos es omnipresente, y sus mallas, aunque ralas, no dejan escapar a nadie.
No hay mejor condimento que el hambre.