Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Pintada en los WC.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Intelecto apretado discurre que rabia.
Quien sobre tarja bebe, lo bebido lo mea y lo meado lo debe.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Hierba segada, buen sol espera.
Después de la resaca viene la pleamar.
Habla bien de alguien y te hará quedar mal.
Corta despacio, que hay poco paño.
El ahorro anda pasito a pasito, pero llega lejitos.
Suele ser disparate levantar la liebre para que otro la mate.
Aullar contra el ciervo, perder voces y tiempo.
O faja o caja.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Vivir juntado es igual que casado.
Agua coge con harnero, quien se cree de ligero.
Los hombres y el buen licor, más añejitos mejor.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Locura es dar consejos a un enemigo; pero más locura todavía es tomarlos de él.
Pan de panadero y agua de regato, hincha la barriga y estira el espinazo.
En Octubre echa pan y cubre.
Lo cómodo o lo expedito, es mejor que lo bonito.
Llevar las cosas por rigor, no es lo mejor.
Ladrón que roba poco, es tonto y loco.
Hacer bailar el trompo en la uña.
De golpe y porrazo, se enriquece el ladronazo.
A quien has de acallar, has de halagar.
Cuando el tiempo se muda, la bestia estornuda.
Lo pendejo y las reumas con lo vieja se acentúan.
En el camino se enderezan las cargas.
Ser más bueno que el pan.
El que más chifle, capador.
En enero, cásate compañero y da vueltas al gallinero.
A ver a un velorio y a divertirse a un fandango
Pena de muerte tiene el que a viejo no llegue.
Ese da más vueltas que un puerco suelto.
Al endeble todos se le atreven.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Echarle mucha crema a sus tacos
Acabada la misa, se parten las obladas.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
A quien se hace el sordo, barreno gordo.
El que da lo que tiene en vida, que coja la bolsa y pida.
Al hombre harto, las cerezas le amargan.
El café, en taza, y los toreros, en la plaza.
En los bares y en la ruta, se conoce al hijoputa.
Con vergüenza, ni se come ni se almuerza.
Pasa más hambre que un maestro de escuela.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.