Malos humores salen con buenos sudores.
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Hacer de tripas corazón.
Febreruco es loco, unas veces por mucho y otras por poco.
Niebla en menguante, mal tiempo en adelante.
Quien del diablo duerme, poco aprende.
Cuando uno se enoja, la razón se va de paseo.
Grano a grano la gallina llena el buche.
No te alabes antes de que acabes.
Las dichas enviadas por Dios no despiertan al que duerme.
Desde San Antón, una hora más de sol.
Quién defiende su tiempo, defiende su dinero.
Los perros abren los ojos a los 15 días, los pendejos nunca.
Deuda real, se cobra tarde y mal.
A nadie le amarga un dulce.
Poco a poco se anda lejos.
A fraile no hagas cama; de tu mujer no hagas ama.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Ramos mojados, ésos mejorados.
El desorden almuerza con la abundancia, come con la pobreza y cena con la miseria.
Nunca falta quien dé un duro para un apuro.
Hacerse el tigre, para que no se lo coman los gatos.
Abad y ballestero, mal para los moros.
Si quieres que te vengan a ver ten la casa sin barrer
El amo imprudente hace al mozo negligente.
Tres pocos valen más que muchos: poco sol, poca cena y poca pena.
Dinero ahorrado, dos veces ganado.
Solterón y cuarentón, ¡que suerte tienes ladrón!
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
El que paga la primera ronda, se ahorra la cuenta de la cena.
Quien gasta y miente, su bolsa lo siente.
Hay quien a los veinte años es viejo y a los cuarenta pellejo.
Es mejor precaver que tener que remediar.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
Cuando el zorro ora, ten cuidado de tus gansos.
Pan a hartura y vino a mesura.
Ahogarse hasta en un vaso de agua.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Aguja en pajar, mala es de hallar.
La cama y la puerta dicen si la mujer es puerca.
El que se cae hoy puede levantarse mañana.
Por San Martino, mata el pobre su cochino.
Quieres taparle el ojo al macho.
Sin plumas y cacareando, como el gallo de Morón.
Al que no quiera taza, taza y media.
Quien se acerca al bermellón enrojece, quien se acerca a la tinta ennegrece.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
El que se pega al televisor, pierde fuerzas y color.
El que la hace, la paga.
Más vale oler a asno que a muerto.