Toda demasía enfada y hastía.
Más vale una cabra que da leche que una vaca estéril.
El que más puede, más aprieta.
A la vejez y a la juventud, espera el ataúd.
¿Mujer si, comes de mi culo y huyes de mi boca?.
Dámela morena y graciosa, y no blanca y sosa.
La muerte es flaca y no ha de poder conmigo.
Que mañana hay misa para los sordos.
A cada santo le llega su día.
Moza hermosa, con dinero; yo, forastero, ¿y a mí me la dan?. Trapalán, trapalán.
Piensa la araña que todos son de su maña.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Cada cual sabe lo que carga su costal.
Juegos de manos se van al culo.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
Ni compres mula coja pensando que ha de sanar, ni te cases con puta pensando que ha de cambiar.
Manos besa el hombre, que querría ver cortadas.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Panadera érades antes, aunque ahora traéis guantes.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
La cabra coja, junto a la casa trota.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Capón de ocho meses, para mesa de reyes.
La mala paga , aunque sea en paja.
Mente sana, cuerpo sano.
Malos reyes, muchas leyes.
Amor con amor se paga, y lo demás con dinero.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
Quién guarda dos termiteros, vuelve de vacio.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Más vale estar solo que mal acompañado.
Nunca te metas con una más jodia que tu; porque se joden los dos.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Quien sabe, sabe.
El que la sigue la consigue.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
Más raro que perro verde
La muerte todas las medidas vierte.
Obra hecha, dinero espera.
Cucas y vino, higos sin tinto, y luego vino para el camino.
Palabra dada, palabra sagrada.
Cuando el hombre se mea las botas, no es bueno para las mozas.
Coces de yegua, amor es para el rocín.
Primero fui yo puta que tu rufián.
Bailando con la más fea
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Tiempo pasado, con pena recordado.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Más grandes las gentes, que sus dirigentes.
A buen amigo buen abrigo.