Desde los tiempos de Adán, unos calientan el horno y otros se comen el pan.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
Al vivo la hogaza, al muerto la mordaza.
Quien calla otorga
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Como pecas, pagas.
Costurera sin dedal, cose poco y cose mal.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Dar es corazón, pedir es dolor
La hacienda bien ganada con afán se guarda.
No olvide su cuna quien haga fortuna.
La ignorancia es la madre del atrevimiento.
A malos ratos, buenos tragos.
A cautela, cautela y media.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
A mal Cristo, mucha sangre.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
La casa quemada, acudir con el agua.
Los cojones del cura de Villalpado, los llevan cuatro bueyes y van sudando.
Donde hay hambre no hay tortilla mala.
Al que madruga Dios le ayuda, si madruga con buen fin.
Injuriada la paciencia, a veces en ira quiebra.
Querer es poder.
A quien mucho tememos, muerto le queremos.
Hacer la plancha.
A la sombra del favor, crecen vicios.
Náufrago que vuelve a embarcar y viudo que reincida, castigo piden.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
La vida es un deber a cumplir
Justicia, dios la conserve; pero de ella nos preserve.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
Amor y amigo de verba, amigo y amor de mierda.
A la prima, se le arrima.
Fuiste virgo y viniste parida; ¡muchas querrían ir a tal ida!.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Retozos a menudo, presto llegan al culo.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Mucho apretar, listo aflojar.
De Gumiel, ni ella ni él; y si es de Izán, ni aún el pan.
A tal amo tal criado.
Mal largo, muerte al cabo.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Cada cual se cuelga lo que mata.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
Más vale aprovechar que tirar.
La mujer que no dice que sí, no vale un maravedí.