Bien haya quien a los suyos se parece.
Al burro el palo y a la mujer el regalo.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
Cada cual a lo suyo.
El que no tiene hijos tiene una pena; el que tiene hijos tiene muchas penas.
Hacer el primo.
Puta en ventana, mala mañana.
Una buena cabra, una buena mula y una buena mujer, son muy malas bestias las tres.
La mujer buena, inapreciable prenda.
Cada quien, con su cada cual.
Un padre puede mantener diez hijos, diez hijos no pueden mantener a un padre.
Bollo de monja, costal de trigo.
Voy a por tabaco. (Cuando un marido se separaba de su mujer. Durante el franquismo; no estaba permitido el divorcio).
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Hija de vaca pintada, siempre sacará la mancha.
De la norteña y la tapatía, la primera tuya, la segunda mía.
Cuando Marzo marcea, la vieja en el "jogarín" se mea.
A buena mujer, poco freno basta.
Casa de muchos, casa de sucios.
Mujer con toca, dos veces si.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
Los hombres dan a los amigos la alegría, y a sus mujeres, la murria
Teta que mano no cubre, no es teta, sino ubre.
De mala sangre, malas morcillas.
Puta y chata, con lo segundo basta.
En vez de ella, bien quisiera la mujer, que uno pariera.
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Reniego de señora que todo lo llora.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Hombres de noche, muñecos de día.
Una vez se nace, una vez se muere y una vez se quiere.
Si vives con tu suegra y tu mujer, pronto te echas a perder.
Amor loco, yo por vos, y vos por otro.
A la mujer y al ladrón, quitarles la ocasión.
Donde mujer no hay, el diablo la trae.
Nuestros padres nos han enseñado a hablar y el mundo a callar.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
No hay mayor beata que una puta arrepentida.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Las bellas, más lindas son, con mera agüita y jabón.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Las flores son para los muertos.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
De casa del abad, comer y llevar.
No hay como la casa de uno
Casa a tu hijo con su igual, y no hablaran mal.
A la hembra desamorada, a la adelfa le sepa el agua.
Casa de concejo, pajar de viejo.