Al molino y a la esposa, siempre le falta alguna cosa.
Las cosas se parecen a sus dueños.
Ovejas de una puta, carneros de un ladrón, bien haya quien os guarda, mal haya cuyo sois.
Oye los consejos la vieja como el gotear de las tejas.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Hablar más que lora mojada.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
Amor viejo, pena pero no muere.
Las mujeres y el melón, cuando los catas, sabes lo que son.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
Amor de mujer y halago de can, no duran si no les dan.
Jóvenes a la obra, viejos a la tumba! Manuel
Tierra de roza y coño de moza.
Manos que no dais, ¿qué esperáis?.
A misa temprano nunca va el amo.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Lobos de la misma camada.
Nacer de pie.
Bien guisa la moza, pero mejor la bolsa.
Cuando el hombre está de malas, su mujer pare de otro y el hijo se le parece.
Quien hijo cría, oro cría.
Hay amores que matan.
A cuentas viejas, barajas nuevas.
Hijo ajeno, candela en el seno.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.
La mula con mataduras, de lejos ve venir las urracas.
Niños y viejos, todos son parejos.
Se las sabe por libro
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Gallina nueva, para ponedora; gallina vieja, para incubadora.
El ama brava, es llave de su casa.
Mal haya el amigo que lo fue del padre y no lo es del hijo.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Hasta San Antón Pascuas son, y si las quieres alargar hasta la Virgen de la Paz.
Las chicas enamoradas y los contrabandistas conocen los atajos
El buen hijo a su casa vuelve.
La rubia de la panadera, que con el calor del horno se quiere poner morena.
Abrojos, abren ojos.
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
La mujer es como la guitarra, si no la tocan no suena.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.