Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Necio que calla por sabio que pasa.
Costumbre hace la ley.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
De luengas vías, luengas mentiras.
La ira de los que aman, en hacerse caricias para.
Ahora sí se monto la gata en la batea
Como el culebrón de majano, que tira la piedra y esconde la mano.
Ingenuo y muy majadero, quien da la llave al ratero.
Nadie quiera de lo ajeno más de lo que quisiera el dueño.
Jugar a dos barajas.
Al dar las doce, queso añejo y vino que rebose.
Derramar vino, buen desatino; derramar sal, mala señal.
Baje la novia la cabeza y cabrá por la puerta de la iglesia.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Manos que trabajan, no son manos, sino alhajas.
En chica cabeza caben grandes ideas.
No hay peor cuña que la del mismo palo.
Donde la puerta te abren, honra te hacen.
Juventud que vela y vejez que duerme, señal de muerte.
El perro con rabia, de su amo traba.
A quien con malos anda no le arriendo la ganancia.
El pan con hartura y el vino con mesura.
Matad el hambre, y no deis lugar que la hartura os mate.
Cavas tu tumba con los dientes.
Variante: En casa llena, presto se hace la cena.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Una mano a la otra lava, y las dos, a la cara.
El mozo bellaco, tres barbas o cuatro.
Ahora adulador, mañana traidor.
Secreto de dos, guardado; de más de dos, en la calle echado.
A razón de catorce, siete es la media, venticinco mujeres cincuenta tetas, y si son de gorrina...cientocincuenta.
El ave de rama en rama, y el numérito a la cama.
Este es el cuento de María Sarmiento, que fue a cagar y no encontró siento.
Al aguador, su cuba y no la borla del doctor.
El parir y amasar siempre empezar.
El amor y los celos, hermanos gemelos.
Reunión de pastores, oveja muerta.
Cada tonto tiene su manía.
La condición del tordo, la cara delgada y el culo gordo.
Hombre sabio, de sayas no hace caso.
El que es de tu profesión, es tu perdición.
Nunca amarga el manjar por mucho azúcar echar.
Mas cuesta alimentar un vicio, que criar dos hijos.
¡Largue el gallo que es de las ánimas!.
Del ahogado, el sombrero.
Quien siembra favores, cosecha rencores.
No hay mejor espejo que el amigo viejo.
Hambre matada, comida acabada.