Una belleza sin gracia es un anzuelo sin cebo
Cartas que deprisa se escribieron, mil disgustos dieron.
Si no sabes hacer, mira al vecino qué hace
El que de joven no trabaja, de viejo duerme en la paja.
La tierra atrae tanto que los viejos caminan encorvados.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
A fuerza de martillar, el herrador deja de herrar.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
El que se quemo con leche hasta las cuajadas sopla.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
A diente cogen la liebre.
Cuando no hay pan ni harina, todo ase vuelven mojinas.
Si encuentras una gran deuda contra un pobre, divídela en tres partes: perdona dos y mantén una.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
El que tiene obreros no sabe lo que es tener patrones.
De los muertos no se hable sino bien.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
Mudarse por mejorarse.
A tu amigo dile la mentira, si te guarda paridad, dile la verdad.
Más sabe el que entiende la malicia que aquel que la pronuncia.
De la mujer, la limpieza se conoce en la cabeza y en los pies.
Es como llevar leña para el monte.
Pedo con sueño no tiene dueño.
El arenque cuelga de sus propias agallas
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
La manzana podrida pierde a su compañía.
La zorra, cuando no llega a las uvas, dice que están verdes.
Quien de lejanas tierras vuelve, mucho cuenta y mucho miente.
Yerno, sol de invierno, sale tarde y pónese luego.
Calle el que dio y hable el que recibió.
Beber por lo ancho y dar de beber por lo estrecho.
Domingo de Ramos, el que no estrena no tiene manos.
Año de espigas, anuncio de buenas migas.
Más vale mendrugo que tarugo.
Al peligro, con tiento, y al remedio con tiempo.
Palabras de santo, uñas de gato.
A ese andar, llévalos mi baca.
El juez infiel impide que la balanza esté en su fiel.
Salud perdida, salud gemida.
Si el chivo no le mama, ganancia para la cabra.
Tanto le alabas que nunca acabas.
Hacerse la boca agua.
Fortuna te de Dios, que el saber poco te basta.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Trato es trato.
Las mentes grandes discuten ideas; las medianas, cosas; y las pequeñas, personas.
Darás con la cabeza en un pesebre.
El miedo guarda la viña, que no el viñadero.
Pedir más es avaricia.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.