El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
Prepárate para lo peor; lo mejor se cuidará de por sí.
El muerto se asusta del degollado.
Que aproveche como si fuera leche.
Debajo de la manta, tanto vale la negra como la blanca.
La carne en calceta que la coma quien la meta.
La lima, lima a la lima.
Mula vieja y mal comida, no se aguanta la subida.
En tu casa, hasta el culo descansa.
A la vaca que no se cubre, se le seca la ubre.
Donde reina la ilusión, ciega la pasión.
Al guardar el trigo, no quiero parientes ni amigos.
Mal habiendo y bien esperando, morirme he triste y no sé cuando.
Tapar el pozo después de que el ternero se haya ahogado
Mucho sabe quien callar sabe.
Cuando pases por la tierra de los tuertos, cierra un ojo.
Obra hecha, dinero espera.
Pájaro viejo no entra en jaula.
La sátira Solo ofende, a la gente que la entiende.
Bolsa que mucho clama, pronto se acaba.
Una rata dentro de una tinaja.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Hay que saber tantas cosas como el ano de la gallina.
El mochuelo le dijo al gorrión, que tenía un cabezón.
La buena mula en el establo se vende.
Mas vale vergüenza en cara que dolor de corazón.
De cuero ajeno, correas largas.
La muerte es tan cierta como la hora incierta.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
Carne a carne, amor se hace.
Tantos enemigos tenemos como criados habemos.
Andar, andar que aún queda el rabo por desollar.
Perdona una vez; pero nunca tres.
Las fiestas en donde estés, la Navidad en casa.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Cuando uno más la precisa, es la suerte más remisa.
Para morir siempre es muy pronto, para amar nunca es tarde.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Ninguno do otros es señor si no lo es del corazón.
La bondad, quien la tiene la da.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Gran pena debe ser, tener hambre y ver comer.
Cochino que tuerce la cola, no pone huevos.
Chico de plaza, chico de mala raza.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Dime caldero, que el caldero me llevo.
Mi mujer y yo éramos felices... hasta que nos conocimos.
En las horas de trabajo, los amigos al carajo.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Algún día cogerá la zorra cabrito.