Hablar con bestias es para molestias.
El que parte y reparte toca la mejor parte
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
La prudencia es la fuerza de los débiles.
Según es el dinero, es el meneo.
Al rico, los amigos le son enemigos.
Aunque esté echado el cerrojo, duerme con un solo ojo.
Ni fíes de hombre cejunto, ni tengas miedo a un difunto.
Cuando el burro mueve oreja, guárdate bajo teja.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
A callarse ranas, que va a predicar el sapo.
La ausencia y la muerte mucho se parecen.
Echad los prejuicios por la puerta: volverán a entrar por la ventana.
Sirva de algo mientras se muere.
Real ahorrado, real ganado.
Lo que el viejo ve por estar sentado, no lo percibe el joven que esta de pie.
Antes se coge al mentiroso, que al cojo.
El niño llorón y la china que lo pellizca.
Duerme más que un gato con anemia.
Al fuego porque se apaga, al fraile porque se inflama.
Al que no fuma ni bebe vino, el Diablo le lleva por otro camino.
Si el alumno no supera al maestro, ni es bueno el alumno, ni es bueno el maestro.
El ignorante a todos reprende y habla más de lo que menos entiende.
Mal hace quien no hace bien, aunque no haga mal.
Coge una abeja amablemente y aprenderás las limitaciones de la amabilidad.
Para una vez que maté un perro, "Mataperros "me pusieron.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
Al buen, regalo; al malo, palo.
Sirve de poco hacer mucho, pero no lo que se debe.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Boca con boca se desboca.
Del bueno se abusa y al malo se le atusa.
Mal apaña quien no engaña.
La prudencia nunca yerra.
En la copa de San Elmo quiere atrapar pulpos de mar
Hacer ruido, para sacar partido.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
Pan ajeno, caro cuesta.
A mal Cristo, mucha sangre.
Esto son habas contadas.
Vive seguro de que alguien te ama mucho y siempre te lo ha demostrado.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.
Dios nos dé lo necesario, que ser rico es un calvario.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Mal haya la pájara que en su nido caga.
Algo debe de querer quien te hace fiestas que no te suele hacer.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
Aunque te chille el cochino, no le aflojes el mecate.
Cuando hay poco grano en el granero, mala cosa para el gallinero.