Manjares y buenos vinos, no son para los cochinos.
Oveja duenda, mama a su madre y a la ajena.
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Casa sin gobierno, semejanza del infierno.
Abril Abrilete, cuando la viña mete.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
Cada cual ama a su igual y siente su bien y su mal.
¿Qué echa al hombre de casa? Humo y mujer brava.
Mal largo, muerte al cabo.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Mucho apretar, listo aflojar.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Al amo comerle y no verle.
Amor, con amor se cura.
La paciencia es la llave del paraíso.
La felicidad es como un león insaciable
Yernos y nueras, en las afueras.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Orden y contraorden, desorden.
Una maravilla, con otra se olvida.
El gusto se rompe en géneros.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Si estás enamorado, te basta con oler una rosa, si eres un grosero, entras y destruyes el jardín
Palabra de boca, piedra de honda.
El corazón tiene sus razones, que la razón desconoce.
Picar y afilar, afilar y picar, y el prado sin segar. Solo me gustaría entender que tu dios me amas
El enamorado es el camarada del alma.
Hijos antes de casamiento, traen gran sufrimiento.
La nobleza es orden muy estrecha, y pocos cumplen con ella.
Buscando lo mejor suele desaprovecharse lo bueno.
A hombre jugador y a caballo correlón, ¡ay qué poco les dura el honor!.
Dueña que mucho mira, poco hila.
El que poco tiene a poco aspira.
Llevar fuego en una mano y agua en la otra
La riqueza es para el que la disfruta, y no para el que la guarda.
A quien cuece o amasa, de todo le pasa.
La uva de Torrentes ni la comas ni la des; para vino buena es.
La mujer experimentada, es temida y mal mirada.
Dale que le das; que importunando mucho, algo sacarás.
Camarón que se duerme, se lo comen los peces.
Burro suelto del amo se ríe.
El que de amarillo se viste a su hermosura se atiene.
Por el alabado dejé el conocido y vime arrepentido.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
La razón y la paciencia, al fin vencen la insolencia.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
Ira, miedo y celos fieros, son muy malos consejeros.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Hija que casas, casa que abrasa.