Nunca habéis oído decir un refrán bien verdadero: quien más sirve en este mundo el que tiene más dinero.
Hay burros que su bien no conocen, y cuando les rascan dan coces.
Detenerse después de probar un poco algo.
Todo lo mudable es poco estimable.
El que tiene boca, se equivoca.
Jacinto, no te lo consiento, que mezcles blanco con tinto.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
Llorara la madre al hijo, más que la nieve al granizo.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
A la ballena todo le cabe y nada la llena.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
La noticia mala llega volando, la buena, cojeando.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Quien de joven come sardinas, de viejo caga las espinas.
Hoy: a eso me estoy; que mañana, mañana, palabra vana.
Quien no sufrió una escasez, no guarda para después.
Pan, jamón y vino añejo, son los que hinchan el pellejo.
La ignorancia es pasajera, el conocimiento es perdurable.
Cuando salen los lagartos, corren los regatos.
Nadie sería mesonero si no fuera por el dinero.
Dos andares tiene el dinero: viene despacio y se va ligero.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Desnudos nacimos, y todo nos parece poco para vestirnos.
Ningún ladron quiere ser robado.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Ocasión que se va, quien sabe si volverá.
La tierra no tiene sed por la sangre de los guerreros sino por el sudor del trabajo del hombre.
Pajes; mozos y era Perico solo.
El tiempo es el mejor consejero
El primer amor se parece a las primeras nieves; raramente perdura
Cuando te vayas a casar, manda a los amigos a otro lugar.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
El caballo que es rotón, y el jinete que le hace daño.
Gato meador, llena la casa de hedor.
A bestia comedora, piedras en la cebada.
¡Qué sabrá un gorrino cuando es fiesta!.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
Salud perdida, salud gemida.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
A cada pajarillo agrada su nidillo.
El Abad de Compostela, que se comió el cocido y aún quiso la cazuela.
No hay más sordo, que quien no quiere oir.
Jarabe de pico a muchos ha hecho ricos.
El amor es una flor de primavera entre dos personas que se desarrolla en verano y no se marchita en invierno.
Hay quien busca un burro estando sentado sobre él.