Cambiar de opinión es de sabios.
Ocasión llegada presto agárrala.
Muchas vacas en un sel, están mal y parecen bien.
Justicia, cosa muy buena; pero no en mi casa, en la ajena.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora.
Estoy como la tamalera, que me va más, que me va mal; pero como del tamal.
El que ama a una casada, puede morir de cornada.
Tanto va el cantaro al agua, que al fin se rompe.
Conforme es el carnaval, es el cuaresmal.
Donde manda el perro, se ata al amo.
Hay un tiempo para soñar y otro tiempo para actuar. Solo el sabio sabe la diferencia.
Peor está que estaba.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
¡Se nos creció el enano!
Cuando llega Junio, la hoz en el puño.
Callar como puta tuerta.
Cuando no está preso lo andan buscando.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
Dar del pan y del palo, para hacer buen hijo del malo.
¡Mira que dicha, perder el asno y encontrar la cincha!.
La jodienda no tiene enmienda.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
A calza corta, agujeta larga.
Virgo viejo, puta segura.
Si eres paciente en un momento de ira, escaparás a cien días de tristeza.
Las cosas lo que parecen.
La rica en su desposado, lleva marido y criado.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Cree lo que vieres y no lo que oyeres.
Pulgas tiene la viuda, busque quien se las sacuda.
Ver es creer, pero sentir es estar seguro. Y cuando debemos sentir, pensamos.
Variante: En Junio, la hoz en puño.
Humo y mala cara, sacan a la gente de casa.
De lo bueno, el mundo debería estar lleno.
La vasija vacía es la que hace más ruido.
Algún día cogerá la zorra cabrito.
Quien habla por refranes es un saco de verdades.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
En Mayo quien tiene un burro tiene un caballo.
Con salchichón, siempre es ocasión.
No le mires la espiga en el ojo ajeno, sin ver la que hay en el tuyo.
Panza llena, quita pena.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
Quien no tiene otro querer, se acuesta con su mujer.
Hermanos hay tanto por hacer!