El último en llegar, con la más fea le toca bailar.
Las palabras se las lleva el viento, hasta que te las recuerdan por cientos.
Mal se hospeda quien llega tarde a la venta.
La muerte a unos da buena a otros mala suerte.
Acertar una y errar diez, mal acierto es.
El tiempo es el jinete que cansa a la juventud.
Guárdate de falsa vieja y de risa de mal vecino.
Zumo de parras, la alegría de la casa.
A quien pasa a la otra vida, se le olvida.
La persona mal nacida, si no la caga a la entrada, la caga a la salida.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Hombre intranquilo vale por diez.
Por lo estrecho se va al cielo, y por lo ancho al infierno.
La gente mala se muere de vejez.
Allí perdió la dueña su honor, donde habló mal y oyó peor.
Hay muchos bobos que nacen, pero son más los que se hacen.
El que no arriesga un huevo no saca un pollo.
Folla de millo, pra dormir é boa, frouma de pino, déixaa para a túa sogra. Follato de maíz, para dormir es bueno; pinocha de pino, déjala para tu suegra.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Cada pleito lleva cuatro almas al infierno.
El que en casarse acierta, en nada yerra.
Juramento, juro y miento.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El ojo del amante descubre una diosa en su amada
Con el amor está el temor
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Más vale creerlo que irlo a ver.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Quien ahorra una peseta cuando puede, tiene un duro cuando quiere.
Viejo que paga compañía, mantiene tres casas en un día.
Dentro del cielo tú forjas tu designio. Lo decretarás: ¿acaso te hastíes y aquí nos escondas tu fama y tu gloria en la tierra? ¿Qué es lo que decretas?
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Cosa que mal no puede hacer, no puede hacer bien.
Para buena vida, orden y medida.
La muerte no suele avisar, cuando menos lo piensas, ahí está.
En el refugio del otro vive cada uno
Pereza no alza cabeza.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
El que con su desgracia se conforma, su dicha se forma.
A padre avaro, hijo pródigo.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
No entra en misa la campana, y a todos llama.
El mugido de un buey tirando la carreta, presagia la muerte de un vecino.
La astuta raposa borra las pisadas con la cola.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
Aunque soy tosca, bien veo la mosca.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Mal acaba quien mal anda.