Al amanecer resbalos, y al anochecer charquies.
Casa hecha, sepultura abierta.
La necesidad tiene cara de hereje.
Es tarde cerrar la puerta del establo después que los caballos se han desbocado.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Los pastores descuidados preparan muchos banquetes al lobo.
Unas veces, joden las ranas a los peces y otras es al revés jode el pez.
Quién más te quiere, te hará llorar.
Casa ajena y caballo que no come hierba, déjale que se pierda.
El que es perico donde quiera es verde y el que es pendejo donde quiera pierde.
Tantas veces fue el burro al molino, que olvido el camino.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Mal ojo le veo al tuerto.
Partí una, partí dos, partí tres..., salieron vanas. Las palabras de los hombres son como las avellanas.
Burlas pesadas, ni para viejas ni para casadas.
Pandequeso caliente: quien no lo compre, no lo tiente.
O bien o mal, va a lo suyo cada cual.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
El que no tiene cabeza, para qué quiere montera.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Las sueños, sueños son.
No a todos les queda el puro nomás a los trompudos.
Pueblo chiquito, campana grande.
Hay muchos diablos de un mismo pelaje.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
Hijo de viuda, o mal criado, o mal acostumbrado.
Baila más que un trompo.
Quien manda, manda y cartuchera en el cañón.
Hacer oídos de mercader.
El que mucho habla, mucho yerra.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Cruz a su ermita y el cura a su misita.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
Con los descuidados, medran los abogados.
Nunca falta un borracho en una vela.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Quien por malos caminos anda, malos abrojos halla.
El flojo trabaja doble.
Perro, caballo y mujer, tener bueno o no tener.
Ladrillo flojo, chisguete fijo.
Hacerse la boca agua.
A cántaro roto, otro al puesto.
Más tiran dos tetas que dos carretas.
Tú que querías y yo que tenía ganas, sucedió lo que el diablo deseaba.
Mirad vuestros duelos y dejad los ajenos.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.