Al pan, pan. Al vino, vino.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Empieza la tarea y luego termínala.
El pobre y el cardenal, todos mueren por igual.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Bestia alegre, echada pace.
Panza llena, quita pena.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Zapato, ¿cuánto duras?, cuanto me untas.
Hay que hacer de tripas corazones.
De nadie esperes lo que por ti mismo hacer pudieres.
Sin un ramito de locura, no hay humana criatura.
Hijos tienes, nueras tendrás, cuando te descuides en la calle te verás.
Quien mucho abarca, poco aprieta.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
Cada uno cuenta la feria como le ha ido.
Quien habla, siembra; quien oye y calla, recoge y siembra.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
El amor es un estímulo que entra rápidamente por los sentidos y se desvanece lenta y dolorosamente por el corazón.
Mujer que se queja, marido que peca
La pérdida de un amigo, es la mayor pérdida.
A mocedad viciosa, vejez penosa.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
El que muchos oficios tiene, con ninguno se mantiene.
El que ha de morir a oscuras, aunque muera en velería.
Cuando debes elegir entre varios caminos, elige siempre el camino del corazón. Quien elige el camino del corazón, no se equivoca nunca.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Dios aflige a los que bien quiere.
Más vale agua del cielo que todo el riego.
Quien al escoger, mucho titubea, lo peor se lleva.
Por la boca muere el pez.
No dice más la lengua de lo que siente el corazón.
Jabón e hilo negro, todo es para la ropa.
Llámame tío, pero no cuentes con nada mío.
De tarde madrugar y tarde casar, arrepentirte has.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
La mona aunque se vista de seda, mona se queda.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
La pereza es la madre de todos los vicios.
Con un dios le bendiga no se compra nada.
Casa y potro, que lo haga otro.
El amor de un hombre por una mujer se desvanece como la luna, pero el amor de un hermano por un hermano es permanente como las estrellas y perdura como la palabra del profeta.
Lo que con ansia se alcanza, a la larga, también cansa.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
La apariencia hermosa y por dentro es otra cosa.
Ni el prometer empobrece, ni el dar enriquece.
De refrán y afán pocos se librarán.
Lo que puede hacerse en cualquier momento no se hará en ningún momento.