Muérome de hambre, de frío y de sed: tres males tengo, ¿de Cuál morir?.
Pelillos a la mar y lo pasado olvidar.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Para el avaro, todo es caro.
Al asno y al mulo, la carga al, culo.
A camino largo, paso corto.
Amistades y tejas, las más viejas.
A la mujer y la picaza, lo que vieres en la plaza.
El aburrimiento es el mejor enfermero
Más que fuerza vale maña, que el ingenio nunca engaña.
Las flores son para los muertos.
Viejo con mujer hermosa, mala cosa.
El elefante muerto deja sus colmillos; el tigre, su piel; y el hombre, su nombre
Fraile convidado echa el paso largo.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
La mujer buena es a la vez perlas, plata y oro ¿Dónde se encuentra ese tesoro?
Donde me va bien, ésa mi patria es.
La prosperidad es víspera de la adversidad.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
A las flores les pedimos que tengan perfume. A los hombres, educación.
Ni joya prestada, ni mujer letrada.
Mucho miedo, mucho miedo y poca vergüenza.
¡A darle que es mole de olla!
Todo es según el cristal con que se mira.
Dinero que volando vino, se va por igual camino.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Zurcir y remendar y mejores tiempos esperar; y si no vinieren, será lo que Dios quisiere.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Faltriquera abierta, el dinero se vuela.
No importa cuantas veces hayas caído, lo importante es cuantas te puedas levantar.
Árboles y amores, mientras tengan raíces tendrán frutos y flores.
Lo que ocurre una sola vez, probablemente no ocurra nunca más, pero lo que ocurre dos veces, probablemente ocurra una tercera vez.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Buen trago, que el difunto no vuelve.
Quien escribe mucho desvaría
Cerco en la luna, agua en la laguna.
A las mujeres y a los charcos no hay que andarles con rodeos.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Cada cual echa sus cuentas; unas veces va errado y otras acierta.
La mujer puede atravesar la roca si se lo propone.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Dale un pez a un hombre y comerá un día; enseñale a pescar y comerá siempre.
Recordar es desandar, y lo que antes se vivió, volverlo a contemplar.
Tiene doble trabajo hincharse y deshincharse.
Ver para creer.
Lo prestado está a la vera de lo dado.
Lo más tierno en este mundo, domina y vence a lo más duro.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
De lo que no sabes, no hables.