El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
El dinero no da la felicidad, pero ayuda.
Quien siembra si llueve, el día pierde.
Cual es el padre, así los hijos salen.
A quien mucho tiene, más le viene.
Más fea que ver a la madre ahogarse atarugada de sebo.
Nada falta en los funerales de los ricos, salvo alguien que sienta su muerte.
Por San Andrés mata tu res, chica, grande o como es.
La casa de Celestina, todos la saben y nadie la atina.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Si el dinero es fuerte, más lo es la muerte.
No hay plazo tan lueñe que no lo tema el que debe.
Prestar a nunca cobrar, llámale dar.
Agua que no has de beber, déjala correr.
La vista de un amigo, refresca como el rocío de la mañana.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
La madre y la hija, por dar y tomar son amigas.
El papel aguanta todo lo que le pongan.
Mientras el cuerdo duda, el loco emprende y termina la aventura.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Las mujeres sin maestro saben llorar, mentir y bailar.
No hay mayor tontería que reñir.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Dame dineros y no consejos.
Más vale muerte callada que desventura publicada.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Hay veces que nada el pato, y hay otras que ni agua toma.
Deja a la gente que está muriendo y acude a la que está pariendo.
Amistad fundada en el vino dura como el vino; solo una noche
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Aleluya, aleluya, cada uno con la suya.
Quien adama a la doncella, el alma trae en pena.
Una pulgada de tiempo es una pulgada de oro.
Todos somos parte de una prodigiosa unidad
Es de sabios cambiar de mujer.
Me casé con un viejo por la moneda, la moneda se acaba, el viejo queda.
El corazón no habla, más adivina aunque calla.
Por donde entra la cabeza, todo el cuerpo entra.
Loca es la oveja que al lobo se confiesa.
La gente obtusa, tan sólo vale las joyas que usa.
La ignorancia envejece como el búfalo, su grasa crece, más no su sabiduría.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
No hay ausencia que mate, ni dolor que consuma.
El bien que hicimos en la víspera es el que nos trae la felicidad por la mañana...
El hombre a tirar el mocho y la mujer al sancocho.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Más come la vaca en una lenguada que la oveja en toda la jornada.
A borracho fino, primero agua y luego vino.
Quien no tiene, perder no puede.