Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
La pereza hace todas las cosas difíciles.
La mujer que buen pedo suelta, no puede ser sino desenvuelta.
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
Al loco y al toro, dale corro.
Lo de buena contextura, cuesta caro, luce y dura.
Sin virtud poco vale la salud.
El que habla de la mar, en ella no suele entrar.
La sal y los consejos solo se dan a quien los pide
En este mundo jodido el hijo regaña al padre y la mujer al marido.
Dios le da pañuelo a quien no sabe limpiarse.
El vino, de la verdad es amigo.
Del amor al odio, solo hay un paso.
El vicio, saca la casa de quicio.
La fantasía es el reposo del alma
Lo bueno dura poco.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
Nadie da nada a cambio de nada.
Quien baila y canta, su pena espanta.
La libertad es un lujo que no todos se pueden permitir
Palabra o piedra suelta, no tienen vuelta.
Haz todo lo que puedas, lo demás déjaselo al destino.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Reloj y campana, muerto mañana.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
Voz que se escapa no vuelve y quizás tu ruina envuelve.
Los besos de las mujeres son como las cuentas de un rosario, en saliendo la primera salen todas las demás.
Ten una sola mente y una sola fe, entonces podrás conquistar a tus enemigos y vivir una vida larga y feliz
Palabra de boca, piedra de honda.
El corazón no sabe mentir
Hoy te lo dice tu amiga.
Saber amar es mucho saber.
La barca pasa, la orilla queda
El que algo quiere, algo le cuesta.
En la casa y en la fosa, el hombre vive y reposa.
Dolor de viuda, bien poco dura.
Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo, da tres vueltas por tu propia casa.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
El vientre lleno aunque sea de heno.
Afortunado el que vive tiempos tranquilos.
Aunque esté justificada, la felicidad siempre es un privilegio
El corazón de un niño: espera lo que desea.
El corazón conoce la amargura del alma.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
La experiencia no se fía de la apariencia.
Lo que la naturaleza no te da Salamanca no te lo presta.
El amor es carne para el mancebo y hueso para el viejo.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
¡Qué Dios se lo pague!, y yo me lo trague.
A la gente alegre el cielo la ayuda