Quien solo vive, solo muere.
No hay muerte más desastrada que la vida deshonrada.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
En esta vida tan loca, uno es el que baila y otro es el que toca.
Para mejor pasar la vida, tener esposa y querida.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Año nuevo vida nueva.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
Del viejo el consejo.
Refranes de viejas son sentencias.
La mucha alegría y la mucha tristeza, muerte acarrean.
La envidia acorta la vida.
La muerte todo lo ataja.
No se merece la vida, quien no paga su comida.
Bien vive quien Dios quiere; y quien no, viviendo muere.
Amor, opinión y fortuna corren la tuna.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
El que no le teme a la muerte es porque no le teme a la vida.
Remendando y zurciendo, vamos viviendo.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
A más vivir, más sufrir.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Si la vida te es ingrata, ya no le hagas más favores.
Azúcar y canela, hacen a la vida buena.
Juegos, pendencias y amores, igualan a los hombres.
Pan y vino es media vida, la candela la otra media.
Más vale el placer que dura un momento que el dolor que dura una vida.
Amor, viento y ventura, poco dura.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
Para ser dichoso, vida de clérigo, enfermedad de casado y muerte de religioso.
Celos y envidia quitan al hombre la vida.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
El mejor maestro, el tiempo; la mejor ciencia, la experiencia.
Proyecta como si fueras a vivir 100 años, pero vive como si fueras a morir mañana.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
Quien espera salud en muerte ajena, su propia vida condena.
Solo me queda concluir en que, cada día que pasa, estás más cercana nuestra muerte, por eso vivamos cada día con intensidad como si fuese el último.
El hombre muere, pero su obra vive y permanece.
De Dios a abajo, cada cual vive de su trabajo.
Procura siempre vivir como quien ha de morir.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Quien teme la muerte no goza la vida.
Hay tres cosas que el ser humano necesita en su vida: alguien a quien amar, algo que hacer y una esperanza para el futuro.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
En este mundo nada hay cierto, salvo la muerte y los impuestos.
No nada más de pan vive el hombre.