Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
El que a otro quitó la vida, la suya juzga perdida.
El que trabajando se hizo rico, vivió pobre y murió rico.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Alegría y desgracia no son eternas
A casa sinvergüenza, todo el mundo es suyo.
Más confío en el trabajo que en la suerte.
Cada cosa nace para su semejante.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Disfruta solo los placeres del momento.
Al enfermo que es de vida, el agua es medicina.
La sangre, pesa más que el agua.
Nada es bello excepto la verdad
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Pocas palabra y muchos hechos.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Por mi dinero entro y salgo, luzco y valgo.
El hombre tiene un origen y un destino... A menos que lo recuerde, perderá ambos.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Juramento, juro y miento.
El rico no pierde sino el alma, y las hijas de los pobres.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
A enfermedad ignorada, pocas medicinas y a estudiarla.
Al que da y quita le sale una jorobita.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
El amor lo perdona todo.
Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa.
La ira es locura el tiempo que dura.
Tener todo lo necesario para ser feliz, no es una buena razón para serlo realmente
A cada día bástale su maestría, y a cada momento, su pensamiento.
Lo que se da con amor nunca se pierde.
Al demonio y a la mujer nunca les falta quehacer.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
La suerte avanza a pasos de tortola y huye a pasos de gacela.
Al viejo que se casa con mujer hermosa, o pronto el cuerno o pronto la losa.
De riqueza y santidad, la mitad de la mitad.
La razón y el agua hasta donde dan.
Amor de monja y pedo de fraile, todo es aire.
Amor de putas y fuego de virutas, luce mucho y poco dura.
Nadie da sino lo que tiene.
La verdad es como la rosa, siempre tiene espinas.
Frente al amor y la muerte no sirve de nada ser fuerte
Ninguno es tan viejo que no pueda vivir un año, ni ninguno se vaya ni se muera; que de idos y muertos nadie se acuerda.
A la mujer y a la burra, cada día una zurra.
Agua vertida, mujer parida.
Quien se va lejos, vivo está y le tienen por muerto.
De lo ajeno, gastar sin miedo; de lo propio, poquito a poco.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Ni amor sin comer, ni vestido de gala sin otro tener.