Si vives alegre, rico eres.
El agua hace sudar; el vino, cantar.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Como quien no quiere la cosa, y la cosa queriendo.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Cada día un grano pon, y harás un montón.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Quien dineros ha de cobrar muchas vueltas ha de dar.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
El papel que se rompa él.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
La libertad es una alhaja que con ningún dinero se paga.
Cada loco con su tema.
A la mujer y al galgo, a la vejez les aguardo.
Dame en qué elegir y me darás qué sufrir.
El gozo en el pozo.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
La casa es chica, pero el corazón es grande.
Obras caritativas, esas son mis misas.
A quien vela, todo se le revela.
Quien la verdad dice: ni peca, ni miente.
Estudiante y diablo, una misma casa con dos bocados.
La tierra que me sé, por madre la he.
Perdiendo aprendí; más vale lo que aprendí que lo que perdí.
En prisión y enfermedad, se conoce la amistad.
Estudia y no serás cuando crecido, el juguete vulgar de las pasiones, ni el esclavo servil de los tiranos (Abel Vera Simbort)
Da Dios alas a la hormiga, para morir más aína.
Boda, en igualdad, hasta en la edad.
No donde naces, sino donde paces.
Dulce y vino, borracho fino.
Confianza en Dios, y poquita, decía una viejita.
Bueno es dar, y sin embargo, no conviene ser muy largo.
El que quiera vivir poco, y ese poco con dolor, tome a la noche naranja y a la mañana limón.
El que mucho abarca, poco acaba.
Amor de amos, agua en cestos.
El vino es la teta del viejo.
El día que te cases salen tus faltas y el día que te mueras, tus alabanzas.
Querer es poder.
Hombre entrado en días, las pasiones frías.
Hechos son amores y no buenas razones.
El viejo que se cura, cien años dura.
El trabajo duro purifica el espíritu.
De mi maíz ni un grano.
Eres lo que comes.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Poco sol, poca cena y poca pena, y tendrás salud buena.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.