Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Unos tanto y otros tan poco.
Al que trabaja y anda desnudo, ajo y vino puro.
Buenas son ovejas, si hay muchos hijos para ellas.
Lo que en la mocedad no se aprende, en la vejez mal se entiende.
Riñen los amantes y quiérense más que antes.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Amistad de hombres leales, solo perdura entre iguales.
Madurar viche.
Cabeza grande, talento chico.
De juergas, pendencias y amores, todos somos autores.
Cacera y pesquera, a la vejez piojera.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
Amores añejos acaban con los pellejos.
Los casados, casa quieren.
De padres bocois hijos cubetas.
A viña vieja, amo nuevo.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Indio que quiere ser criollo, al hoyo.
Parientes pobres y trastos viejos, pocos y lejos.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
Los refranes de los viejitos son evangelios chiquitos
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Vence en la mocedad los días buenos, y para la vejez quedan los duelos.
Riñen los amantes y se tiran las ligas y los tirantes.
Bailarines en cojos paran.
Besos y abrazos no hacen muchachos.
De un mal nacen siete, cuando no veinte.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
Ante la duda, la más madura.
Voluntad tiene a los tronchos quien abraza al hortelano.
El que de muchacho no trota, de viejo tiene que galopar.
Ya vienen los dos hermanos, Moquita y Soplamanos.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
A los quince, los que quise; a los veinte, con el que diga la gente; a los treinta, el primero que se presenta.
Gentes hay de mucho tono, que producen Solo abono.
Años y desengaños hacen a los hombres huraños.
Todo el mundo quiere llegar a la vejez, pero a nadie le gusta que le llamen viejo.
El que a los veinte no es valiente, a los treinta no es casado, y a los cuarenta no es rico, es gallo que clavó el pico.
Más quiero ser de moza desdeñada, que de vieja rogada.
Viejo es Pedro para cabrero.
Zapateros; los lunes borrachos y los demás días embusteros.
Allá ellos que son blancos y se entienden.
Figa verdal y moza de hostal, palpando se madura.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Hombre anciano, juicio sano.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.