El que tal ha padecido, ése se compadece del doliente y del herido.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Si las paredes hablaran.
A consejo de ruin, campana de madera.
A quien dan y no toma, dicha es que le sobra.
Buey muerto, vaca es.
La belleza está en los ojos de quien mira.
Amor, tos, humo y dinero no se pueden encubrir mucho tiempo.
Aprovechar bien la lumbre, es buena costumbre.
El que come con navaja, come más que trabaja.
En este mundo estupendo, todo es dando y recibiendo.
Una sonrisa no cuesta nada pero vale mucho.
Junto al camino, no pasa de agraz el racimo.
El que no tiene alforjas ni barril, todos saben adónde ha de ir.
En la necesidad se conoce la amistad.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
No prometas nada cuando te sientas eufórico; no respondas una carta cuando te sientas iracundo.
La liebre y la puta, en la senda la busca.
La suerte y la muerte no escogen.
Esta en medio del río y se muere de sed el mezquino.
Ser pobre como si hubiera sido lavado.
Pies, ¿para qué os quiero?.
Más vale prevenir que curar.
El que da sin que otros den, es vanidad; el que quiere que los otros den sin él dar nada, es avaricia; el que da y desea que los otros den también, es caridad; el que no quiere dar ni que se le de, es dureza.
Cabra coja, no tenga fiesta.
Ese baila al son que le toquen.
Ni aún al Diablo ha de temer quien no teme a una mujer.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
Algo sabe el que no sabe, si callar sabe.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
El amor nunca se paga sino con puro amor.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
Por su mejoría, cualquiera su casa dejaría.
Boda de hongos, llámala bodorrio.
Mal te quiere quien siempre te alaba y nunca te reprende.
Tragando aunque sea saliva.
Vida del campo, o para tonto, o para Santo.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Tres fanegas bien labradas dan más que siete arañadas.
El loco, por la pena es cuerdo.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Piedra sin agua, no afila en la fragua.
Más vale oler a asno que a muerto.
Hay tres cosas que nunca vuelven atras: la palabra pronunciada, la flecha lanzada y la oportunidad perdida.
A amor y fortuna, resistencia ninguna.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Al que bebe vino le huele el hocico.
La glotonería acaba con muchos.
Hablar con el corazón en la mano.