Da buena cava a tu viña, y tendrás buena vendimia.
Querer es poder.
A quien feo ama, bonito le parece.
Para el amor y la muerte no hay casa ni cosa fuerte.
Mala noche y parir hija.
La ociosidad enseña muchas maldades.
No ser escaparate de nadie.
Guarismo eres y no más; según donde te pongan, así valdrás.
Al gorrino y al melón, calor.
El que bien tiene y mal escoge, por mal que le vaya que no se enoje.
Ancho de espaldas y estrecho de culo, maricón seguro.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
El asno del gitano, en viendo el palo alarga el paso.
Vicio no castigado crece desatado
Otoño entrante, barriga tirante.
Hambre matada, comida acabada.
Para atrás ni para coger impulso.
Invierno buen tiempo para el herrero, el panadero y el chocolatero.
Madre pía, daña cría.
Donde no se gana nada, algo se va perdiendo; por lo menos, el tiempo.
Mantener en vista el conjunto y tomar los trabajos diarios en las manos.
Niebla que amanece, levanta y no agarra, buen tiempo que no falla.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Cuando hablares, cuida qué, cómo y de quién, dónde, cuándo y con quién.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Cada uno limpia la nieve delante de su casa sin preocuparse de la escarcha en el tejado ajeno.
El que siembra maíz, que se coma su pinole.
Ni rosas sin espinas, ni amor sin celos.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
Con una misa y un marrano hay para todo el año.
La fortuna enloquece a lo mismos que favorece.
Pasado el tranco, olvidado el santo.
Bailar sin pecar, cosa imposible será.
Donde hubo pan migajas quedan.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
Guárdate de aquel demasiado inclinado a hacer favores y ofrecer su amistad, ya que algún día te exigirá su retribución.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
Mal vinagre o buen jerez, para mi todo es igual.
Casa al hijo cuando quisieres y la hija cuando pudieres.
Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre; Porque adorno de gracia serán a tu cabeza, Y collares a tu cuello. Proverbios 1:8-9
Quien no dice lo que quiere, de tonto muere.
Las cosas se parecen a sus dueños.
A cada uno le parece pesada su propia cruz.
Los ojos son el espejo del alma.
Eso no te lo despinta nadie.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Criada chafardera, nunca termina su tarea.
Caja abierta y culo a besar, a nadie se le puede negar.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.